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Guía

Ejercicios de Kegel en el segundo trimestre: el punto ideal.

Las náuseas se fueron, la panza aún no toma el control, y esta es la ventana donde un hábito de suelo pélvico de verdad se queda.

6 min de lectura·Basada en investigación publicada, fuentes

El primer trimestre fue sobrevivir. El segundo es cuando esto de verdad se vuelve factible. Para mucha gente, más o menos las semanas 13 a 27 son la etapa donde las náuseas se van, vuelve algo de energía, y la panza todavía no dicta cómo te sientas. Por eso los ejercicios de Kegel en el segundo trimestre merecen un plan y no solo una intención: esta es la ventana donde un hábito de suelo pélvico puede de verdad quedarse, y también es cuando la razón para tenerlo empieza a hacerse sentir. La carga sobre tu suelo pélvico sube a partir de aquí, y si una tos ya te agarró desprevenida, estás en compañía muy normal. Si apenas estás empezando ahora, la guía del primer trimestre cubre cómo encontrar el músculo desde cero.

Ejercicios de Kegel en el segundo trimestre: por qué es el punto ideal

Tres cosas se alinean en este trimestre. Tu energía suele estar mejor que antes. La carga sobre tu suelo pélvico va subiendo pero aún no llega a su máximo. Y la recompensa todavía está por delante, que es justo cuando vale la pena entrenar.

Ese último punto es el que conviene asimilar. Las pérdidas se vuelven cada vez más comunes conforme avanza el embarazo, y la investigación sobre entrenamiento de suelo pélvico en el embarazo apunta en la misma dirección: el beneficio más claro aparece en quienes entrenan antes de que las pérdidas se establezcan. Si todavía no empieza nada, un pequeño hábito diario tiene ahora con qué trabajar. Si ya empezó algo, entrenar sigue valiendo la pena, pero sé realista, y lee la sección de pérdidas más abajo.

Hay también un argumento práctico. En lo que construyas ahora te vas a apoyar después del parto, cuando un minuto libre y un cerebro que funciona son mucho más difíciles de conseguir. Aprender el movimiento mientras todavía tienes la calma es toda la idea.

Posturas que funcionan ahora (y cuándo cambiar)

En el primer trimestre cualquier postura sirve. De aquí en adelante empiezan a comportarse distinto, y cambiar de postura suele ser la solución cuando un Kegel deja de sentirse como algo.

De lado
El lugar más fácil para sentir la elevación para la mayoría. Mejor cuando estás cansada, pesada, o eres nueva en el movimiento. Quedarte boca arriba es lo que hay que evitar más o menos desde este punto: la guía general de ejercicio en el embarazo es mantenerte fuera de la espalda lo más posible, porque el útero presiona una vena grande que regresa la sangre al corazón, lo que puede bajar brevemente tu presión. Gírate de lado o incorpórate en su lugar.
Sentada
La fiable, y la que sobrevive todo el embarazo. Siéntate erguida en vez de encorvada, ambos pies en el piso, y deja el vientre relajado. Esta es la postura que puedes usar en un escritorio, en el coche o en una sala de espera sin que una sola persona lo note.
De pie
La más difícil, y vale la pena mantenerla en la mezcla, porque de pie es donde ocurren la mayoría de los momentos de presión: la tos, el estornudo, el levantar algo. Espera que se ponga más difícil conforme aumenta el peso; eso es la carga subiendo, no tú retrocediendo. Si solo logras un par de buenas repeticiones de pie, haz un par de buenas repeticiones de pie.
En cuatro puntos
Vale la pena conocerla para los días en que todo se siente pesado y nada más es cómodo. Mucha gente la encuentra la postura más fácil para respirar y soltar, lo que la vuelve buena para practicar la mitad del dejar ir.

La señal para cambiar no es una fecha en el calendario, es una sensación. Cuando una postura deja de dejarte sentir la elevación, o simplemente es incómoda, cámbiala. El mareo o la falta de aire es una señal distinta: el consejo estándar sobre ejercicio en el embarazo es parar y consultar con tu partera o médico, no darle la vuelta. La mayoría se va desplazando de estar de pie hacia estar sentada y de lado conforme pasan los meses, y no hay nada de malo en eso. Trabajar en más de una postura es el consejo estándar de todos modos, así que toma ese desplazamiento como parte del plan.

Si ya empezaste a tener pérdidas

Primero, la tranquilidad, porque esta es la parte que da pena preguntar. En estudios agrupados, alrededor de cuatro de cada diez mujeres reportaron alguna pérdida en algún momento del embarazo, y el tipo de esfuerzo (tos, estornudo, risa, levantar algo) fue por mucho el más común. Es la presión ganando por un instante, no un fallo tuyo, y se vuelve más común conforme se suman las semanas.

Dos cosas que hacer al respecto. La primera es la práctica diaria de más abajo. La segunda es un truco llamado “the Knack”: aprieta y eleva tu suelo pélvico justo antes y durante la tos, el estornudo o el esfuerzo, preparándote un instante antes de la presión. Practicar ese momento es consejo estándar del embarazo, y funciona junto con tus repeticiones diarias en vez de sustituirlas.

Ahora la parte honesta. La investigación sobre el entrenamiento como tratamiento para pérdidas que ya empezaron en el embarazo es mucho más débil que la investigación sobre prevenirlos de entrada. Sigue siendo lo sensato como primer intento, y es a lo que te mandarían primero de todos modos, pero no te vamos a decir que se resuelve para todas. Si es abundante, o te está molestando, coméntalo en tu próxima cita. La mecánica de todo esto está cubierta a fondo en Kegel para pérdidas de orina al estornudar, reír o correr.

Cuánto, con qué frecuencia

Números primero, matiz después. Una recomendación común es alrededor de tres series de ocho contracciones al día, mezclando sostenidos lentos con rápidos. Otra versión muy usada sube hasta 10 a 15 repeticiones, tres veces al día, practicadas en más de una postura. Ambas caen en el mismo lugar: una cantidad pequeña, la mayoría de los días, repartida a lo largo del día en vez de hecha en un solo bloque heroico.

Si empiezas de cero, empieza por debajo de esos números. Tres buenas repeticiones que sí haces le ganan a ocho apuradas que no, y el número es lo más fácil de sumar después. Un profesional de suelo pélvico puede ajustar los números a ti, lo que vale la pena si algo de tu embarazo necesita vigilancia.

Sobre los tiempos, espera semanas y no días. El control de la vejiga a menudo no se siente distinto durante las primeras tres a seis semanas, y la fuerza sigue construyéndose mucho después de eso. El embarazo añade un detalle: la carga sobre tu suelo pélvico está aumentando al mismo tiempo que lo entrenas, así que “sin cambios” no es lo mismo que “no pasa nada”. Vale la pena recordarlo antes de decidir que no funciona.

No persigas un apretón más fuerte

Hay una versión de esto que sale mal, y es la versión entusiasta. Más no es mejor aquí. Un suelo pélvico sostenido en un medio apretón permanente es tenso, no fuerte, y la tensión trae su propio paquete de problemas: dolor, urgencia, dificultad para relajarte, molestia durante el sexo. El soltar completo al final de cada repetición es la parte que hay que proteger.

Señales de que te pasaste: dolor después, un suelo que nunca termina de aflojarse, dolor al contraer. Si ese es el patrón, para y hazte evaluar en vez de forzar más. Los Kegel inversos cubren el lado del soltar a detalle. Y si estás apretando los glúteos, tensando la mandíbula o aguantando la respiración para lograr un apretón más grande, estás trabajando duro en el lugar equivocado.

Llevarlo al tercer trimestre

La última etapa es más pesada en todos los sentidos. La carga sigue subiendo, estar de pie se pone más difícil, las posturas se reducen, y la meta cambia en silencio de construir a no perder el hilo. Mantenlo lo bastante pequeño como para que todavía lo hagas a las 36 semanas. Hay una mirada más amplia de lo que viene en los ejercicios de suelo pélvico durante el embarazo, incluido el trabajo de soltar que importa para el parto.

Y la verdadera razón para no dejarlo: la versión de ti en tu revisión posnatal, a quien le digan que empiece los ejercicios de suelo pélvico otra vez, va a estar sumamente agradecida de que esto ya sea automático.

Constrúyelo ahora, apóyate en él después.

Un minuto tranquilo, donde estés sentada, con un toque suave en la elevación para ayudarte a que cada repetición sea real.

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Cuándo consultar

Vale la pena comentarlo con tu partera o médico: pérdidas abundantes o que te molestan, una sensación de pesadez o un bulto, dolor al contraer, o dolor de cintura pélvica que cambia cómo caminas. Y si te han dicho que tu suelo pélvico ya está tenso o hiperactivo, pide la opinión de un fisioterapeuta de suelo pélvico antes de sumar más apretones, porque el trabajo de soltar puede importar más para ti. Fortalecer ayuda a muchísimas personas; no es la respuesta correcta para todas.

Preguntas frecuentes

¿Es seguro hacer Kegel en el segundo trimestre?

Para un embarazo sano y sin complicaciones, el ejercicio de suelo pélvico se recomienda de rutina en lugar de desaconsejarse. Consúltalo primero con tu partera o médico, sobre todo si has tenido sangrado, algo que vigilar con tu placenta, o te están vigilando por parto prematuro.

¿En qué postura debo hacer los Kegel durante el embarazo?

En la que de verdad te deje sentir la elevación. Sentada es la fiable de siempre, de pie es la más difícil y vale la pena mantenerla en la mezcla, y de lado es la más amable en un día pesado. La guía general de ejercicio es evitar quedarte boca arriba lo más posible a partir de este punto.

Empecé a tener escapes a las 20 semanas. ¿Es normal?

Muy común. En estudios agrupados, alrededor de una de cada cinco mujeres reportó escapes en el segundo trimestre, y se vuelve más común conforme pasan las semanas. Suele ser del tipo que llega con una tos, una risa o un estornudo. Coméntalo en tu próxima cita si es abundante o te molesta.

¿Cuántos Kegel al día en el segundo trimestre?

Alrededor de tres series de ocho contracciones al día es la recomendación común, repartidas en vez de hechas en un bloque. Empezar más pequeño está bien, y un profesional de suelo pélvico puede ajustar la cantidad a ti. Un minuto honesto la mayoría de los días le gana a una sesión larga ocasional.

¿Los Kegel harán mi parto más fácil?

No lo vamos a prometer. El parto depende de demasiado. Lo que la práctica sí hace de forma fiable es enseñarte a encontrar, elevar y soltar por completo estos músculos, lo cual es útil antes del parto y de verdad útil después.

Sigue adelante

Esta guía se basa en investigación publicada y en referencias clínicas sobre cómo hacer los ejercicios. Ver fuentes →

Kegelia apoya la fuerza y la recuperación del suelo pélvico. No es un dispositivo médico y no diagnostica, trata ni cura ninguna condición. Este artículo es información general, no consejo médico: para cualquier cosa específica de tu cuerpo, habla con un profesional de salud.