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Guía

Cómo hacer los ejercicios de Kegel correctamente

Una guía directa para encontrar el músculo correcto, hacer bien el movimiento y evitar el error que puede empeorar las cosas.

5 min de lectura·Basada en investigación publicada, fuentes

Los ejercicios de Kegel tienen fama de ser el ejercicio más fácil del mundo: sin gimnasio, sin equipo, se hacen en cualquier lugar. Esa misma fama es justo la razón por la que tanta gente los hace mal. Sin una referencia para comprobar si los haces bien, es fácil apretar lo que no es, empujar cuando deberías contraer hacia arriba o contener la respiración sin darte cuenta durante toda la serie.

Pero cuando la técnica es correcta, el suelo pélvico se convierte en uno de los grupos musculares más entrenables y más útiles que tienes: para el control de la vejiga, para la recuperación tras el parto, para el soporte cotidiano del tronco. Así se hacen bien, paso a paso.

La técnica, paso a paso

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Encuentra el músculo correcto

Lo difícil no es el ejercicio: es ubicar el músculo. Dos señales ayudan: imagina que intentas aguantar un gas, o que cortas suavemente el chorro de orina. Esa leve contracción y elevación interna, distinta de contraer los glúteos o el abdomen, corresponde a tu suelo pélvico, o piso pélvico.

Usa el truco de cortar el chorro una sola vez, solo para encontrar el músculo. No hagas de los Kegel un hábito en el baño: interrumpir el chorro con frecuencia puede dificultar que la vejiga se vacíe por completo.

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Contrae hacia arriba y hacia adentro

Imagina que hay una pequeña canica justo debajo de ti y que la elevas suavemente hacia arriba y hacia adentro. Esa dirección (arriba y adentro) es la esencia de un Kegel. Mantén la elevación unos segundos, luego relaja el músculo con el mismo control y deja que todo se afloje por completo.

Soltar importa tanto como contraer. Un músculo que solo sabe contraerse, y nunca relajarse del todo, no es un músculo fuerte.

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Mantén el resto del cuerpo relajado

Es natural tensar todo a la vez. Intenta mantener relajados los glúteos, los muslos y el estómago, y sigue respirando. Si contienes la respiración o aprietas la mandíbula, te estás esforzando más de lo necesario, y probablemente estás apretando los músculos equivocados.

El error que debes evitar

No empujes hacia abajo.

Conviene destacar este error, porque no solo desperdicia el esfuerzo: puede empeorar las pérdidas. Empujar hacia abajo significa hacer fuerza hacia afuera y hacia abajo, como un pujo suave. Es justo lo contrario de un Kegel, y es uno de los errores más comunes entre quienes no reciben retroalimentación para corregirlo. En un estudio conocido, tras una breve instrucción, una parte considerable de las mujeres hacía fuerza exactamente de esta forma. Si sientes una presión que empuja hacia abajo o hacia afuera, detente y vuelve a empezar: el movimiento que buscas es una elevación, nunca un empuje.

Con qué frecuencia y cuánto tardan en hacer efecto

Una rutina inicial sensata combina algunas contracciones largas (contrae, mantén unos segundos, suelta del todo) con algunas contracciones rápidas, la mayoría de los días de la semana. Poco y seguido gana a una sesión heroica que nunca repites. En cuanto a resultados: piensa en semanas o meses, no en días. El entrenamiento de los músculos del suelo pélvico es una primera opción recomendada para muchos tipos de pérdidas, y como todo entrenamiento de fuerza, premia la constancia más que la intensidad.

“¿De verdad lo estoy haciendo bien?”

Seamos honestos: este es el punto complicado. Mucha gente (sobre todo quienes ya tienen síntomas) no distingue con facilidad si encontró el músculo correcto o la dirección correcta. Una lista escrita como esta solo llega hasta cierto punto, porque no puede darte retroalimentación sobre la repetición que haces ahora mismo.

Ese es el vacío que cierra una práctica guiada, y ahí entra Kegelia. La app marca el ritmo de la contracción y el descanso con una cadencia tranquila, y pone un toque suave en la subida, para que sientas cuándo contraer y cuándo soltar, y cada repetición sea la que cuenta. No mide tu músculo; te da un ritmo que seguir, que para la mayoría es justo lo que faltaba.

Un ritmo que seguir, un minuto cada vez.

Kegelia convierte el “¿lo estoy haciendo bien?” en algo que simplemente puedes sentir.

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iPhone (por ahora solo en iOS)

Cuándo consultar a un especialista

Fortalecer el suelo pélvico no es adecuado para todas las personas. Si tienes dolor pélvico o sensación de tensión, apretar más puede ser un error: a veces el verdadero trabajo es aprender a relajar. Y si sientes un bulto o pesadez, o te estás recuperando de un parto o de una cirugía de próstata, consulta a un fisioterapeuta del suelo pélvico o a tu profesional de la salud antes de empezar. Una conversación breve puede ahorrarte meses de esfuerzo en la dirección equivocada.

Preguntas frecuentes

¿De verdad se pueden hacer mal los Kegel?

Sí, y es común. Los dos errores principales son apretar los músculos equivocados (glúteos, muslos, abdomen) y empujar hacia abajo en lugar de contraer hacia arriba. En ambos casos, el esfuerzo no llega adonde quieres.

¿Es malo hacer los Kegel al orinar?

Cortar el chorro una vez está bien para ubicar el músculo, pero que no sea tu rutina. Interrumpir el chorro con frecuencia puede dificultar que la vejiga se vacíe por completo.

¿Cuántos Kegel debo hacer al día?

Un punto de partida razonable es hacer unas cuantas contracciones largas y unas cuantas rápidas la mayoría de los días. Un profesional del suelo pélvico (o una app guiada) puede ajustar la cantidad a tu caso.

¿Cuánto tardan en hacer efecto los Kegel?

Normalmente, entre unas semanas y unos pocos meses de práctica regular. La constancia importa mucho más que la intensidad.

¿Los Kegel pueden empeorar las cosas?

Si los haces como un empuje hacia abajo, pueden agravar las pérdidas. Si los haces contrayendo hacia arriba, con el resto del cuerpo relajado, ayudan. La diferencia está en la técnica.

Encuentra tu punto de partida

Esta guía se basa en investigación publicada y en referencias clínicas sobre cómo hacer los ejercicios. Ver fuentes →

Kegelia apoya la fuerza del suelo pélvico y la recuperación; no es un dispositivo médico y no diagnostica, trata ni cura ninguna afección. Este artículo es información general, no consejo médico: para cualquier cuestión específica sobre tu cuerpo, habla con un profesional de la salud.