La menopausia cambia tu suelo pélvico. Mantente un paso por delante.
Con la menopausia, el suelo pélvico pierde de forma natural algo de su fuerza, y las pérdidas de orina y las carreras de último segundo al baño se vuelven más habituales. Mantener fuertes esos músculos es una de las cosas más eficaces que puedes hacer, y Kegelia lo convierte en un minuto tranquilo al día.
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Una etapa normal, no una sentencia.
Cuando baja el estrógeno, los tejidos y músculos alrededor de la vejiga pierden algo de tono. Por eso esta es la etapa en la que las pérdidas al toser o reír se hacen más comunes, las ganas de ir al baño llegan más rápido y puede aparecer una sensación de menos sostén ahí abajo. Le pasa a la mayoría de las mujeres, y no es señal de que te hayas descuidado.
Tampoco es algo que tengas que aceptar sin más. El músculo responde al entrenamiento a cualquier edad, así que ese suelo que se ha debilitado un poco puede fortalecerse de nuevo, con la práctica adecuada y mantenida en el tiempo.
Conserva la fuerza mientras todo lo demás cambia.
Esto tiene tanto que ver con adelantarte como con ponerte al día. Kegelia te facilita seguir haciendo bien los ejercicios de Kegel, y se asegura de que cada minuto valga la pena.
Unos músculos fuertes ahora son el mejor seguro frente a las pérdidas y la pesadez que suelen aparecer más adelante. Un pequeño hábito, un beneficio duradero.
Empujar hacia abajo es el error que se vuelve en tu contra, sobre todo cuando el sostén ya está cambiando. Kegelia vibra en la contracción, hacia arriba y hacia adentro, nunca en el empuje.
Sin clases, sin equipo, sin nada que agendar. Un minuto tranquilo, donde estés: en la pantalla es solo una medusa.
El ejercicio está bien establecido. El truco está en la técnica.
El entrenamiento del suelo pélvico es un primer paso recomendado para el tipo de pérdidas de orina que se vuelven comunes a esta edad: eso está bien establecido. Lo que se menciona menos es que hacerlo mal, sobre todo empujar hacia abajo en lugar de contraer hacia arriba, puede jugar en tu contra en vez de a tu favor.
Ahí es donde entra Kegelia: una señal clara en cada repetición, con la vibración en la contracción, para que el tiempo que inviertes de verdad genere fuerza.
Mira lo que dice la investigación →Lo que los Kegel pueden y no pueden hacer.
Preguntas que vale la pena hacer.
¿Es demasiado tarde para empezar a los 55 o 60?
Para nada. Los músculos del suelo pélvico responden al entrenamiento hasta edades avanzadas: en los estudios hay muchas mujeres de más de 60 años. Empezar ahora es mejor que no empezar, a cualquier edad.
¿Los Kegel pueden ayudar con el prolapso?
Pueden dar sostén a la zona y aliviar algunos síntomas leves, pero no curan el prolapso. Si sientes un bulto o una pesadez real, consulta con un fisioterapeuta del suelo pélvico: los ejercicios pueden ser parte de tu plan, adaptado a lo que de verdad está pasando.
Me dan ganas repentinas de ir al baño. ¿Esto ayuda?
El entrenamiento del suelo pélvico puede ayudar tanto con las pérdidas por urgencia como con las que provoca un estornudo o una risa. Si la urgencia es tu mayor problema, también vale la pena comentarlo con un profesional de la salud.
¿Esto ayuda con la sequedad o los sofocos?
No, eso es hormonal, y los Kegel trabajan el músculo. Son un buen complemento de lo que tú y tu médico decidan para la parte hormonal, pero no lo reemplazan.
¿En cuánto tiempo se nota la diferencia?
Suele tomar de unas semanas a unos pocos meses de práctica regular. La constancia le gana a la intensidad: un minuto la mayoría de los días es lo que suma.