Nadie puede prometerte con honestidad que los ejercicios de Kegel hagan el parto más fácil. En un ensayo noruego, las primerizas que entrenaron el suelo pélvico (también llamado piso pélvico) durante el embarazo tuvieron con menos frecuencia un periodo de pujo largo, pero es un solo estudio, y el parto depende de mucho más que de un grupo de músculos. Lo que está más claro es lo que el parto le pide al suelo pélvico: en un parto vaginal estos músculos tienen que estirarse y soltar, así que la relajación completa que practicas importa tanto como la contracción. La razón mejor respaldada para entrenar en el embarazo es otra: menos pérdidas de orina más adelante en el embarazo en quienes empiezan antes de tenerlas.
Qué hace el suelo pélvico durante el parto
Durante la mayor parte del embarazo el suelo pélvico sostiene: carga el peso del bebé y te ayuda a no tener pérdidas. En el periodo de pujo de un parto vaginal su trabajo se invierte. La cabeza del bebé pasa por la abertura del elevador del ano, el músculo principal del suelo pélvico, y el músculo tiene que alargarse a su alrededor. En un modelo computacional del parto, la parte más estirada de ese músculo llegó a más de tres veces su longitud en reposo, mucho más de lo que un músculo suele tolerar fuera del embarazo.
Así que ese día la habilidad útil no es sostener. Es dejar que el suelo pélvico se ablande y se abra mientras las contracciones hacen bajar al bebé, con tu médico o partera guiando el pujo.
Qué dice la investigación sobre los ejercicios de Kegel y el parto
El ensayo que más se cita asignó a 301 primerizas a un programa supervisado de suelo pélvico de 12 semanas, de la semana 20 a la 36, con ejercicios en casa, o a la atención habitual. Entre las mujeres que entraron en trabajo de parto por sí solas a término, un periodo de pujo de más de una hora ocurrió en el 21% del grupo que entrenó y en el 34% del grupo control, y no hubo diferencia en los partos instrumentados. Es un solo ensayo, un análisis secundario y solo en primerizas, así que es una señal, no una promesa.
Hay una preocupación frecuente en sentido contrario: que un suelo pélvico más fuerte haga el parto más difícil. Ese ensayo no encontró señales de eso. Un músculo fuerte no es lo mismo que un músculo tenso, y la meta es un suelo pélvico que pueda tanto elevarse como relajarse por completo. Si te dijeron que el tuyo está tenso, o si contraerlo te duele, es otra situación y necesita una valoración antes de apretar más.
Cómo practicar la relajación
Cada ejercicio de Kegel tiene dos mitades. Después de cada elevación, hacia arriba y hacia adentro, deja que el músculo baje y se ablande por completo antes de la siguiente, y dale a la relajación tanto tiempo como a la contracción. Exhala despacio al soltar y mantén relajados la mandíbula, los hombros y el abdomen. A algunas personas les resulta más fácil sentir la relajación acostadas de lado o sentadas en una pelota de parto. Si soltar es la parte que no encuentras, los ejercicios de Kegel inversos la practican a propósito. No practiques pujar ni hacer fuerza hacia abajo en casa; cómo y cuándo pujar te lo indicará tu equipo el día del parto.
Masaje perineal y ejercicios de Kegel
Son cosas distintas. Los ejercicios de Kegel entrenan el músculo; el masaje perineal estira con la mano la piel y el tejido de la entrada de la vagina. Una revisión Cochrane de cuatro ensayos con 2497 mujeres encontró que el masaje desde la semana 35 aproximadamente, aunque sea una o dos veces por semana, redujo los traumatismos perineales que necesitan puntos, principalmente las episiotomías, en mujeres en su primer parto vaginal; en quienes ya habían tenido un parto vaginal el beneficio fue menos claro. Pregunta a tu médico o partera si te conviene y cómo hacerlo.
Tu equipo del embarazo va primero.
Consulta antes de seguir si contraer te duele, si te dijeron que tu suelo pélvico está tenso, si tienes dolor de cintura pélvica o si tu embarazo está en vigilancia por cualquier motivo. El sangrado, el dolor abdominal, las contracciones regulares y dolorosas, la salida de líquido o que el bebé se mueva menos son motivo para llamar a tu equipo, no para buscar en internet.
Dónde entra Kegelia
La app Kegelia muestra las dos mitades del movimiento: una medusa cuya campana se recoge hacia arriba y hacia adentro al elevar y se abre al relajar, con una vibración en cada elevación, así que la relajación tiene su propia forma clara. Las sesiones empiezan en un minuto y se pueden hacer sentada o acostada de lado. La app Kegelia no te prepara para el parto por sí sola, no mide tus músculos y no sustituye el control prenatal. Para las últimas semanas, la guía del tercer trimestre habla de comodidad y posiciones, y los ejercicios de suelo pélvico en el embarazo cubren todo el recorrido.